Conoce la falta de deseo sexual y como evitarla

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La falta de deseo sexual es un problema común que afecta a muchos hombres y mujeres en algún momento de su vida. A menudo está relacionado con problemas de relación, estrés o cansancio, pero puede ser un signo de un problema médico subyacente, como niveles reducidos de hormonas.

El deseo sexual nace como una reacción de nuestro cerebro ante ciertas estimulaciones externas que son interpretadas como una llamada sexual. Esto genera una fuerza interna que nos impulsa a querer tener un encuentro íntimo con otra persona.

Estos impulsos pueden variar mucho dependiendo de la ocasión y la persona que nos provoque todas estas sensaciones internas. Podría indicar un llamado de apareamiento por parte de tu pareja o también el deseo de querer estar con alguien a quien conozcas o a quien desconozcas.

Mayormente, esta fuerza se genera en base a señales visuales que detectamos en señales externas, tales como imágenes, películas o una persona específica. Estas señales pueden o no ser relacionadas directamente como sexuales ya que la interpretación del cerebro en base a tus deseos carnales puede llegar a ser muy relativa. De allí nacen los llamados fetiches sexuales.

La imaginación es una fuente sexual muy nutritiva y específica, ya que se adapta exactamente a tus intereses y te muestra todo aquello que más deseas, para que puedas disfrutar de un momento de satisfacción a plenitud.

Similar a los estímulos sexuales imaginados está la literatura, la cual puede llegar a provocar un sinfín de emociones diferentes en cada persona. También existen libros dedicados al tema sexual, escritos precisamente con la intensión de hacer volar la mente de las personas y transportarlas a un mundo de sexo sin límites.

Conoce el deseo sexual

El deseo, junto con el enamoramiento y la atracción, son conocidos en conjunto como el deseo sexual, el cual se encarga de hacer perdurar la sexualidad humana, muchas veces llevándola a la monogamia.

Conoce el deseo sexual Tanto el deseo, como el amor y la atracción, son denominados como sentimientos sexuales por individual. Cada uno conlleva al otro a medida que se va desarrollando uno a uno por otra persona en específico.

El primero de todos, y también el más común de los tres, es el deseo. Este nos motiva a buscar aumentar nuestra interacción con otro ser humano con el objetivo de consumar la relación sexual.

El deseo es más común durante la adolescencia debido a todos los cambios que experimenta el cuerpo durante esa etapa de la vida. El deseo comienza por nuestro interior, con diferentes desórdenes hormonales y en ocasiones podría volverse incontrolable.

Cómo se viva y de qué manera se satisfaga el deseo depende mucho de la persona que lo experimente. Este se puede controlar u orientar en base a qué esté generando dicho deseo; y no todo implica la relación sexual, ya que podría impulsarte meramente a querer un abrazo o un beso de cierta persona, sin incursionar necesariamente en el ámbito íntimo.

La atracción, en cambio, está dirigida principalmente por el deseo sobre alguien, pero este suele ocurrir con una sola persona específicamente. Por lo que, en pocas palabras, la atracción podría considerarse como el deseo sexual con nombre y rostro.

Cuando te sientes atraído por una persona, en la mayoría de las ocasiones podrías incluso olvidar que hay otros millones en el mundo; esto es lo que popularmente se conoce como un flechazo a primera vista. Deseas conocer cada vez más a la persona y corroborar que la atracción física que sientes cumpla con el deseo que poco a poco vas desarrollando.

Y, por último, pero el más importante de todos a largo plazo, es el enamoramiento. Este consta de deseo y atracción dentro de un mismo sentimiento. Ya conocida a la persona por la que te sentías atraído comenzará la etapa del amor, en donde tu cerebro te hará creer que no necesitas a nadie más que a ella.

Una persona única e inigualable; sin reemplazo. Básicamente se trata de la fascinación realizada por el cerebro para dedicar toda tu concentración emocional en un mismo individuo, esperando a que dicho sentimiento sea correspondido por la otra persona y acordar una relación tan duradera como sus vidas.

Cambios físicos que incitan el deseo sexual

Cambios físicos que incitan el deseo sexual Cuando el deseo sexual invade nuestro cuerpo, este comienza a sufrir ciertos cambios mientras que el deseo se mantenga latente. Y no es solo el aparato reproductor el que genera cambios visibles cuando estás deseoso de una relación sexual.

El deseo sexual hace estragos en tu interior cuando llega al punto en que deseas liberar toda esa pasión que guardas. La presión arterial aumenta tornando la piel de un color más rojizo debido a los receptores que esta posee. Por eso una simple caricia se sentirá diferente en una situación normal que en una situación sexual.

La mirada en la cara de las personas es un factor muy importante para tener en cuenta a la hora de la excitación. Esta cambia, se torna más erótica y se puede apreciar el deseo sexual brotando de los ojos; y todo eso gracias a ti.

Durante toda la actividad sexual se movilizan en gran medida los sistemas orgánicos del cuerpo (vascular, endocrino, osteoarticular y neuronal). También se liberan muchos neurotransmisores alojados en el cerebro, como las endorfinas, exitocina y la dopamina; todo esto es lo que hace posible la tan ansiada sensación de tranquilidad, bienestar y placer.

¿Quién posee más deseo sexual?

Durante toda la historia se ha evaluado el hecho de que es el hombre quien más deseo sexual posee ya que es este quien siempre piensa acerca del sexo y el que busca mantener más relaciones a lo largo de su vida.

¿Quién posee más deseo sexual? De hecho, también se dice que es el hombre el principal causante de divorcios por culpa de la infidelidad o la bigamia. Todo esto porque “el hombre no puede dejar de pensar en sexo”…

Pues algunos estudios realizados en la actualidad indican que esto ha cambiado mucho desde hace algunos años, siendo la mujer la principal cazadora sexual en el mundo humano.

Las mujeres, luego de tener su primera experiencia sexual saludable, comienzan a buscar repetir ese sentimiento cada vez con más frecuencia. Motivo por el cual, posiblemente, la cantidad de mujeres que se masturban es muy superior en la actualidad a la de los hombres.

La mujer desea ese placer que solo se consigue con el orgasmo, sin mencionar que un 15% de la población femenina no es capaz de llegar al orgasmo durante una relación sexual, creando la insatisfacción; por este motivo, muchas prefieren la masturbación como método principal, aunque no por este hecho dejarían de buscar una pareja.

Existe una frase popular que afirma que el hombre necesita sexo y la mujer solo requiere cariño, pero en la actualidad este significado podría desmitificarse.

Según un estudio realizado por Raymond Rosen, la felicidad del hombre dentro de una pareja podría determinarse mediante un abrazo; en cambio, la felicidad de una mujer la define su satisfacción sexual.

Mientras que el deseo del hombre para buscar pareja radica en conseguir alguien a quien amar y que le devuelva el sentimiento; alguien con quien compartir una vida. Este podría ser uno de los mayores motivos por los que el hombre comienza a carecer de deseo sexual una vez su relación está en un punto estable.

Como el stress puede crear falta de deseo sexual

Como el stress puede crear falta de deseo sexual Definitivamente ya se ha comprobado que el estrés laboral y el cansancio son los factores que más afectan al deseo sexual masculino. Éste aspecto afecta más a los hombres, después de la disfunción eréctil y la eyaculación precoz.

La falta de libido se da entonces según las investigaciones, por el cansancio  y estrés laboral y los problemas de pareja.

Es curioso que según la encuesta realizada los hombres con edades comprendidas entre los 30 y 40 años son los más afectados por la disminución del deseo sexual.

Casi uno de cada cuatro hombres reconoció que son afectados por esta disminución. Lo más probable es que se deba a la cantidad de eventos que pueden alterar los niveles de apetencia como por ejemplo, los hijos, el divorcio, el matrimonio, la responsabilidad profesional. Y es curioso que entre los menos afectados se encuentren los más jóvenes o los mayores de 60 años.

Aseguran los especialistas que ya no es un problema exclusivo de las mujeres, sino que cada vez son más los hombres que en consultas de sexología confiesan la falta de deseo sexual.

Ahora bien, hay ideas preconcebidas respecto al impulso sexual masculino que a veces no todas son ciertas y es pensar que los hombres estén con disposición sexual  siempre que su pareja lo requiera, es indudable que hoy en día, a ellos también los afecta los problemas laborales, el cansancio o la pareja. Algunos hombres se ven presionados por su actividad sexual y pueden inconscientemente producir por lo tanto tensión o cansancio.

No se puede descartar por lo tanto que detrás de la pérdida de apetito sexual puede esconderse algunos problemas orgánicos, como niveles anómalos de prolactina o trastornos de la tiroides, a la mujer le puede ocurrir en igual proporción durante la menopausia, en el caso de los hombres la  andropausia provoca un desnivel hormonal de la testosterona, que puede dar como resultado la falta de libido. O también se encuentra determinados medicamentos que pueden incidir de manera negativa en el apetito sexual. En esta lista se haya los medicamentos para la hipertensión o para la próstata o algunos antidepresivos.

Lo importante es averiguar si la falta de deseo sexual es algo orgánico, hormonal, o estrés o la falta de una buena compañía.

¿Por qué se aparece la falta de deseo sexual?

¿Por qué se pierde el deseo sexual? La falta de deseo sexual podría comenzar a decrecer en una persona por diversas causas y esto no siempre es culpa de tu pareja. En la mayoría de las ocasiones, esta falta de deseo carnal podría ser causada por problemas físicos o psicológicos.

Definitivamente ya se ha comprobado que el estrés laboral y el cansancio son los factores que más incrementan la falta de deseo sexual  masculino. Éste aspecto afecta más a los hombres, después de la disfunción eréctil y la eyaculación precoz. Aunque mayormente esta falta de deseo afecta a más mujeres que hombres, esto puede variar en gran medida dependiendo de la persona y sus experiencias. La falta de deseo sexual podría dividirse de cuatro formas principalmente:

  • La falta de deseo sexual primaria, producida más comúnmente por mujeres, consta de la carencia, o habilidad casi nula, de experimentar fantasías o poseer pensamientos orientados al ámbito sexual.
  • La falta de deseo sexual secundaria ocurre cuando la persona en cuestión ha experimentado suficiente actividad sexual y llega a un punto en el que simplemente ya no le provoca, perdiendo el interés en el sexo.
  • La falta de deseo sexual generalizada indica que la persona no tenga ningún tipo de deseo sobre la intimidad; ya sea con su pareja o con cualquier persona ajena a la relación sentimental.
  • La falta de deseo sexual situacional ocurre cuando las ganas de intimidad se presentan en alguien ajeno a tu relación sentimental, queriendo experimentar con una persona externa y no con tu pareja fija.

Cuando la falta de deseo se debe a algo más interno se podría tener en cuenta alguna condición psicológica o complicación física como el causante.

Así como el cansancio luego de todos los quehaceres del día, las labores del trabajo o las preocupaciones en exceso podrían causar que el deseo sexual de la persona baje considerablemente por culpa del estrés ocasionado por todas las situaciones que se puedan experimentar dentro de la rutina.

Si la persona se satura con estrés crónico, el deseo sexual podría prácticamente desaparecer de su cerebro durante cierto tiempo ya que no hay cabida para esto dentro de toda la piscina de ansiedad en la que su mente está hundida llegada a ese punto.

Pasados los 40 años la mujer puede comenzar a presentar la menopausia la cual genera que el sistema reproductor de la mujer se cierre, provocando dolor e incomodidad durante las relaciones sexuales debido a la sequedad de los tejidos vaginales.

Aunque sean muchas las mujeres que continúan con una vida sexualmente activa y satisfactoria después de la menopausia, son muchas las que reportan perder el deseo casi del todo.

En el caso de los hombres, luego de los 40 años comienza a producirse la disfunción eréctil, lo que le dificulta enormemente hacer que la relación sexual se vuelva una realidad. Es por este motivo que los principales consumidores de la viagra y otros afrodisíacos son los hombres de 40 años en adelante.

¿Cómo elevar el deseo sexual?

Una de las causas para la falta de deseo sexual que comentamos anteriormente fue ansiedad. Esta suele ser una barrera muy común para que las relaciones sexuales no funcionen en las personas.

Cómo elevar el deseo sexual Si te enfocas en reducir esta ansiedad mejorando tus pensamientos y tu estilo de vida, podrías ver como tus experiencias sexuales ascienden como un cohete.

Realiza ejercicio para activar el cuerpo; mejora tu alimentación para controlar a tu organismo; duerme las horas suficientes para sentirte descansado o prueba a tratar con un terapeuta sexual.

Si dedicas más tiempo al juego previo en la intimidad podrías mejorar tu interés sexual. Entra en contacto con tu pareja y no vayas directamente a lo que quieres; toma tu tiempo para unas caricias; unos besos; prueba con algunos juguetes sexuales y dedica más tiempo al sexo oral. De esta manera verás cómo tu deseo sexual incrementa en gran medida.

O podrías mirar mucho más atrás de la intimidad y recordar el romance que posiblemente se haya perdido en la relación por causa de la monotonía que el matrimonio trae consigo. Organiza citas con tu pareja y disfruten de una noche juntos realizando actividades de intereses en común para recordar cómo se sentían cuando aún se estaban enamorando.

Existen algunos remedios naturales destinados a mejorar la función sexual tanto en hombres como en mujeres. Estos están realizados principalmente con remedios herbales para hacer que el cuerpo los procese de manera adecuada sin químicos de por medio que altere a las funciones orgánicas de manera negativa.

El peso también influye de muchas maneras durante la obtención del deseo sexual ya que el sobrepeso y la obesidad suprimen el deseo de sexual de las personas, llegando al punto de incluso poder afectar a su fertilidad debido a las alteraciones hormonales que estas enfermedades le causan al cuerpo.

Porque todo esto lleva a la psique de la persona. Alguien que no se sienta seguro de sí mismo no obtendrá el desempeño esperado durante el sexo. La confianza es fundamental para rendir como se espera y como tu pareja lo requiera.

La terapia sexual es una excelente opción para conocer qué podría estar fallando en tu cuerpo en base a tus experiencias pasadas. Buscar ayuda no te hace menos hombre o menos mujer; acepta los métodos y no permitas que tu deseo sexual decaiga.

Enlaces externos sobre la falta de deseo sexual