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11 pasos prácticos para conseguir la felicidad

¿Te sientes feliz la mayor parte del tiempo? Algunas personas parecen haber nacido con un sentido natural de la felicidad, mientras que otras tienen que esforzarse más para conseguirlo. Aquí tienes seis consejos para conseguir y mantener un estilo de vida feliz.

En la sociedad actual, a menudo se asume que si alguien no es feliz, es que está haciendo algo mal. Sin embargo, las investigaciones sugieren que la felicidad es un estado mental con el que algunas personas nacen de forma natural y otras tienen que esforzarse más para conseguirlo. Algunas personas parecen ser naturalmente optimistas y estar contentas con sus vidas, mientras que otras tienden a ser más negativas y luchan con los sentimientos de felicidad. Hay muchos factores que contribuyen al nivel general de felicidad de una persona, como su genética, sus experiencias vitales y su salud mental.


He aquí una muestra de algunas de las tácticas que podemos emplear en una hoja de ruta de 11 puntos para guiarnos hacia la auténtica felicidad:

Busca lo positivo en todo

Hay un viejo refrán que dice que nada es intrínsecamente bueno o malo; lo que lo convierte en uno u otro, es simplemente tu reacción a ello. Busca lo positivo y serás más feliz. Los que se elevan contra todo pronóstico, lo hacen porque buscan lo positivo que puede salir de su situación, por muy mala que les parezca a los demás.

La capacidad de encontrar la felicidad en cada situación es una habilidad que puede aprenderse. No es fácil, pero merece la pena el esfuerzo. Cuando seas capaz de encontrar lo positivo en todo, serás menos propenso a dejarte arrastrar por pensamientos y emociones negativas. Serás más feliz y estarás más contento con tu vida.

Acentúa lo positivo

11 pasos prácticos para conseguir la felicidadPara ser feliz, es importante acentuar los aspectos positivos de tu vida y centrarte en las cosas buenas. También es importante estar agradecido por lo que tienes, incluso cuando las cosas son difíciles. Tomarte un tiempo cada día para reflexionar sobre lo bueno de tu vida puede ayudarte a mantenerte positivo y centrado en lo que es importante. Cuando eres feliz, es más fácil alcanzar tus objetivos y tener éxito.

Todos crecemos con un «desequilibrio de positividad», resultado de que las normas y reglas de la sociedad se basan en la restricción y el castigo más que en la aprobación y la recompensa. Desde pequeños se nos enseña lo que no debemos hacer en lugar de lo que podemos hacer. Incluso en la vida cotidiana, hay más influencia negativa que positiva.

Por suerte, puedes trabajar para mejorar el equilibrio. Celebra lo positivo y trabaja para conseguir más de ello. Cuando consigas algo, felicítate. Busca cosas que te levanten el ánimo, que te hagan feliz. ¡Consigue más de eso! Al mismo tiempo, reduce tu exposición a lo negativo, ya sean las noticias diarias o las personas con las que no te sientes bien. Tú conoces tus botones… asegúrate de que se pulsan más los positivos que los negativos.

Practica el buen egoísmo

Practica el buen egoísmoEl egoísmo tiene mala fama. Nos enseñan que es una cualidad negativa, pero ¿qué pasaría si practicáramos el buen egoísmo? ¿Y si nos permitiéramos anteponer nuestras necesidades de vez en cuando para alcanzar la felicidad? Puede parecer contradictorio, pero cuando nos centramos en nuestra propia felicidad, estamos mejor equipados para ayudar a los demás.

Cuando cuidamos de nosotros mismos, tenemos más energía y entusiasmo por la vida. Podemos estar más presentes con los que nos rodean y ser más capaces de ofrecer apoyo. También es más probable que tomemos decisiones saludables para nosotros mismos y que pongamos límites cuando sea necesario. Ser egoísta no significa ser egocéntrico o poco amable. Simplemente significa cuidar primero de ti mismo para poder ser lo mejor posible para los demás.

Cuando somos jóvenes nos enseñan que anteponer nuestros intereses a los de los demás está mal. Esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres, muchas de las cuales sacrifican sus sueños y ambiciones para ayudar a los demás a conseguir los suyos. También es común en el mundo empresarial, donde el bien de la empresa se considera más importante que el bien del individuo. Es bueno ayudar a los demás, pero debemos tener límites para protegernos de que otros nos manipulen o abusen de nosotros. Tú eres importante, y si no te cuidas física, emocional y espiritualmente, no puedes esperar que los demás lo hagan.

Escucha tus sentimientos

Todos los sentimientos son buenos. Cada sentimiento se produce por una razón: está transmitiendo un mensaje. A veces ese mensaje es agradable, otras veces no. Nuestra tendencia es distraernos de los sentimientos desagradables, a menudo fumando, bebiendo o con drogas de un tipo u otro. Cuando te sientas mal, evita distraerte e identifica la razón: hay alguna necesidad que no se satisface.

Cuando se trata de la felicidad, mucha gente piensa que la lógica y la razón deben ser la principal fuerza que guíe sus vidas. Sin embargo, las investigaciones sugieren que los sentimientos son en realidad un mejor indicador de lo que te hará feliz a largo plazo. De hecho, intentar suprimir o ignorar tus sentimientos puede conducir a una disminución de la felicidad y a mayores niveles de estrés. Entonces, ¿cómo puedes escuchar tus sentimientos para encontrar más felicidad?

Da de ti mismo

Para ser verdaderamente feliz, tienes que entregarte por completo a la búsqueda de la felicidad. No puedes retener nada. Tienes que comprometerte plenamente. Tienes que poner todo tu corazón en ello.

Hay muchas cosas que pueden interponerse en el camino de la felicidad. Podemos vernos abrumados por nuestras responsabilidades, o quedarnos atrapados en nuestros propios pensamientos y emociones negativas. Pero si queremos ser felices, tenemos que encontrar la manera de romper esas barreras.

Tenemos que aprender a dejar de lado nuestros rencores y resentimientos, y aprender a perdonarnos a nosotros mismos y a los demás. Tenemos que aprender a vivir en el momento presente, y no perdernos en el pasado o en el futuro. Tenemos que aprender a establecer límites sanos para nosotros mismos, y no dejar que los demás nos controlen a nosotros o a nuestra vida.

Haz que ocurra

Tienes la capacidad de hacer que las cosas sucedan usando tu mente, usando la ley de la atracción. Las grandes estrellas del deporte y los empresarios la utilizan, y tú también puedes hacerlo. Hay muchas formas de hacerlo; uno de los métodos más comunes es utilizar la visualización, es decir, tener una imagen en tu mente de lo que quieres que ocurra. En realidad no tiene que ser una imagen visual; puede ser una sensación, un olor, un sonido o cualquier combinación de los sentidos. Imagina que encuentras el aparcamiento perfecto cerca de la entrada al llegar al supermercado o al centro comercial… el cielo es el límite, pero ¡persevera! No estamos acostumbrados a utilizar esta herramienta, así que requiere práctica.

Acepta las cosas que no puedes cambiar

Acepta las cosas que no puedes cambiarNos resistimos a las cosas que no nos gustan, y a menudo gastamos una enorme cantidad de energía en esta resistencia. Aunque esto puede ser bueno, y ha dado lugar a enormes avances a lo largo de la historia, deberíamos trabajar para comprender aquellas cosas que no podemos cambiar, y luego seguir adelante. Es mejor utilizar la energía ahorrada en algo más valioso y productivo. Esto no quiere decir que debas aceptar complacientemente nada. Si realmente deseas un cambio, deberías trabajar para conseguirlo; pero pasar tiempo preocupándote por algo sin trabajar activamente para cambiarlo es improductivo y perjudicial para tu bienestar.

Una cita popular del filósofo estoico Epicteto dice que «las cosas que podemos controlar son nuestras actitudes y nuestras acciones, no las cosas que nos ocurren». Sería ingenuo pensar que podemos cambiar todo en la vida, pero es igualmente insensato pensar que no se puede cambiar nada. Para estar contentos y ser felices, primero debemos aceptar las cosas que no podemos cambiar y luego tomar medidas para cambiar lo que sí podemos.

En la vida siempre habrá acontecimientos y circunstancias incontrolables, como el tiempo o el tráfico. Sin embargo, la forma en que reaccionamos ante estos acontecimientos está bajo nuestro control. Por ejemplo, si te quedas atrapado en el tráfico de camino a una reunión importante, puedes enfadarte y frustrarte o puedes aceptarlo como algo que está fuera de tu control e intentar sacar lo mejor de la situación.

Asume la responsabilidad de tus decisiones

Todo lo que haces, o no haces, se debe a las decisiones que tomas (o no tomas). Es más fácil y cómodo culpar a causas externas de las cosas que van mal en la vida, pero tu vida es la suma de todas las elecciones que haces en el camino; a veces esa elección es dejar que otra persona tome una decisión en tu nombre. Si tiendes a culpar a otras personas o cosas, puede dar miedo asumir la responsabilidad de lo que ocurre en tu vida, pero en realidad es bastante liberador porque en lugar de verte como un efecto de fuerzas externas, te das cuenta de que eres la causa de todo lo bueno que consigues. No abdiques de la responsabilidad de tu vida.

La capacidad de ser feliz es una elección que hacemos cada día. Depende de nosotros asumir la responsabilidad de nuestra propia felicidad y no depender de otros para ser felices. Tenemos que centrarnos en las cosas buenas de nuestra vida, y no detenernos en lo negativo. La felicidad es un estado mental, y todos podemos alcanzarla si nos lo proponemos.

Programa regularmente «tiempo para ti»

Dedica un tiempo a analizar en qué punto de tu vida te encuentras, tus puntos fuertes y débiles. ¿Cómo puedes convertir estos últimos en los primeros? Piensa en tus puntos de vista sobre todo, desde tu trabajo hasta el calentamiento global y la existencia de los extraterrestres, y luego averigua por qué te sientes así. ¿Es tu razonamiento sólido? Cuanto mejor te entiendas a ti mismo, mejor entenderás el mundo.

La mayoría de las personas estarían de acuerdo en que es importante dedicarse tiempo a uno mismo, pero muchos de nosotros nunca nos dedicamos tiempo a nosotros mismos. Estamos demasiado ocupados cuidando de los demás o atrapados en nuestras propias vidas. Pero si quieres ser verdaderamente feliz, tienes que programar regularmente «tiempo para ti».

El tiempo para uno mismo puede ser cualquier cosa, desde leer un libro hasta dar un paseo al aire libre o simplemente pasar un rato a solas en silencio. La clave es encontrar algo que te ayude a relajarte y desestresarte. Cuando hagas del tiempo para ti una prioridad, descubrirás que eres más feliz y más productivo en general.

Saca tiempo para meditar

Pasamos casi todo el tiempo pensando en el pasado o planeando el futuro. Rara vez pasamos tiempo en el presente. Se ha llegado a un punto en el que, para la mayoría de nosotros, parece imposible mantener la atención en lo que está sucediendo ahora mismo. Aunque mucha gente cree que la felicidad viene de tener mucho dinero y posesiones, las investigaciones han demostrado que no es así. De hecho, ser feliz viene de dentro, y puede conseguirse mediante prácticas como la meditación. Si dedicas un tiempo al día a meditar, puedes aprender a centrarte en el momento presente y dejar de lado los pensamientos y las emociones negativas. Esto te ayudará a sentirte más en paz tanto mental como emocionalmente, lo que a su vez te llevará a una vida más feliz.

Elimina tus limitaciones

Cuando fracasamos, la razón suele ser simplemente que no nos creemos capaces o dignos de lo que sea que no conseguimos. La mayoría de las veces, esta creencia es en realidad falsa; el resultado de una programación negativa recibida desde la infancia. La verdad es que la mayoría de nosotros somos capaces de hacer la mayor parte de lo que realmente queremos hacer… sólo hay que creer. La mejor manera de empezar es con cosas pequeñas, y aumentarlas a medida que notes que los límites se disuelven.

Hay muchas cosas en la vida que no podemos controlar, pero nuestra propia felicidad no es una de ellas. Con demasiada frecuencia nos ponemos limitaciones que nos impiden alcanzar la felicidad que deseamos. Puede que nos digamos a nosotros mismos que no somos lo suficientemente buenos, o que no merecemos ser felices. O quizá creamos que la felicidad es sólo para otras personas y no para nosotros. Estas creencias pueden impedirnos alcanzar todo nuestro potencial y experimentar la felicidad que deseamos.

Pero es importante recordar que somos los únicos que podemos controlar nuestra propia felicidad. Tenemos el poder de eliminar cualquier limitación que nos hayamos puesto, y de alcanzar la felicidad que deseamos. ¡Así que no dejes que tus limitaciones te retengan! ¡Elimínalas hoy mismo y empieza a vivir una vida más feliz!

Cuanto más consigas asimilar en tu vida los conceptos y procesos descritos en estos once puntos, más genuinamente feliz serás, ¡y la felicidad durará!