Desde el momento en que nacemos, los seres humanos comenzamos a vivir etapas que nos ayudan a ir definiéndonos como persona. A medida que transcurren los años, esas etapas van acompañadas de cambios, no solo en nuestra manera de ver el mundo, sino también en nuestro cuerpo y cómo este responde al entorno, lo que se conoce como cambios fisiológicos.

En este artículo aprenderemos a cómo mantenernos joven de manera saludable después de haber cumplido 40 años de vida, es decir, a cómo disimular los efectos de la edad en la forma como lucimos y actuamos.

Pero antes de conocer cómo prolongar nuestra juventud, en primer lugar es importante estar conscientes sobre los cambios que van experimentando los órganos del cuerpo a partir del momento en que arribamos a la cuarta década y descubrir el efecto de dichos cambios sobre la apariencia física de hombres y mujeres, para luego enfocarse en las acciones que se pueden emprender para posponer la aparición de los rasgos de vejez.

Cambios en la Piel

Comenzaremos con la piel, el órgano de mayor tamaño del cuerpo humano. Debemos prestar especial atención sobre esta área debido a que es la barrera protectora del organismo. La piel se encuentra altamente expuesta a todos los agentes del entorno, es decir, nos aísla de la contaminación de las ciudades, de la radiación ultravioleta, de contusiones o golpes, entre otros.

En todos los seres humanos ocurre a lo largo de los años, el fenómeno denominado envejecimiento de la piel, un proceso que se desarrolla a nivel celular en las capas profundas de este órgano. El envejecimiento sucede principalmente por la reducción progresiva de la presencia natural de la molécula proteica denominada colágeno, así como también por la disminución de fibras elásticas.

Recordemos que el colágeno es una proteína que se encuentra en grandes cantidades en el cuerpo y es la responsable de proporcionar la fuerza no solo a la piel, sino también a los huesos, cartílagos, tendones, cabello y uñas. Cuando esta comienza a disminuir, alrededor de los 40 años de edad en mujeres y hombres, empieza a observarse flacidez, manchas, arrugas, poros abiertos y cambios en la coloración y en la textura de la piel.

Ahora bien, existen formas de retardar el efecto del paso del tiempo en la piel y lucir joven más allá de los 40, estas acciones te las explicamos a continuación:

Dormir lo suficiente

Es importante saber que mientras dormimos se inicia un proceso de regeneración celular para mantener la piel joven. Esto es posible gracias a la segregación de varias sustancias que ocurre durante nuestro descanso. Por esto se recomienda dormir de 7 a 8 horas continuas durante la noche para no interrumpir este proceso de regeneración.

Otro aspecto que se debe tomar en cuenta es que si no se duerme la cantidad de horas recomendada, durante el día la persona es más susceptible al estrés y ese factor también favorece al envejecimiento prematuro de la piel.

Tener una alimentación balanceada

Cuando comemos se debe tomar en cuenta que esas alimentos son los que nos darán los nutrientes vitales para cada parte del cuerpo. En el caso de la piel, por ser el órgano de mayor tamaño, requiere de una nutrición especial para mantenerse óptima.

Esta alimentación debe ser rica en antioxidantes y ácidos grasos esenciales, por ello se deben ingerir diariamente frutas, verduras, legumbres, omega 3 y frutos secos. La ingesta frecuente de estos comestibles ayudará en el proceso de restauración de la piel y evitará daños oxidativos.

Protección diaria contra rayos UV

Aunque la radiación ultravioleta que llega a la superficie de la tierra es mínima, de igual forma son estos rayos los principales responsables del envejecimiento prematuro de la piel y del desarrollo de cáncer.

Por lo antes dicho, es imperioso mantener a la piel alejada de la exposición a los rayos UV a través de la aplicación diría de bloqueador solar. Así mismo, es recomendable utilizar gorros, sombreros, lentes y otros accesorios que permitan proteger a la piel de la radiación ultravioleta para así evitar diversas afecciones cutáneas.

Finalmente, si se va a realizar una actividad al aire libre o ir a la playa, se recomienda no exponerse al sol en el horario comprendido de 11 de la mañana a 3 de la tarde. Varios estudios han revelado que durante ese horario central del día, los rayos UV son particularmente más dañinos para la piel.

Hacer ejercicios regularmente

Aunque parezca que no tiene relación, pues sí la tiene, ejercitarnos diariamente ayuda a posponer el proceso de envejecimiento de la piel en hombres y mujeres más allá de los 40 años de edad.

La actividad física, al menos durante 40 minutos al día, ayuda a potenciar el proceso de regeneración de la piel, así mismo previene su flacidez. También, mientras entrenamos o practicamos algún deporte, el organismo elimina varias sustancias tóxicas que afectan la salud.

Cambios en el cerebro

Otro órgano importante que debemos cuidar para evitar que se envejezca de forma acelerada después de los 40, es el cerebro. Este centro nervioso de nuestro cuerpo es el encargado de la cognición, las emociones, la memoria y el aprendizaje.

Nuestro cerebro comienza a envejecer a partir de los 20 años de edad, pero según la revista semanal British Medical Association (BMA), no es hasta que cumplimos los 45 años cuando se comienzan a notar este envejecimiento con el deterioro de funciones como la memoria, el razonamiento o la comprensión.

Esto ocurre principalmente porque a medida de que va pasando el tiempo vamos perdiendo conexiones neuronales, este proceso puede ser acelerado por nuestros hábitos de vida y de alimentación, a tal punto que al llegar a la edad de 60 años se puede sufrir de severos fallos de memoria, desorientación y disminución de la capacidad atencional.

Sin duda, el cerebro es una parte importante de nuestro cuerpo que debemos cuidar a medida que pasan los años, por ello explicaremos a continuación varios consejos útiles para retrasar su envejecimiento al máximo:

Dieta saludable

Está demostrado que consumir alimentos altos en grasa y azúcar, pueden propiciar una aceleración en el envejecimiento del cerebro y alteraciones de la cognición, lo cual puede traer como consecuencia la pérdida de memoria a corto plazo. Por ello es recomendable desde muy jóvenes seguir una dieta saludable y baja en calorías, y más aún después de haber cumplido los 40 años.

Para favorecer la capacidad de recordar y aprender del cerebro, la doctora Clorinda Arias del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aconseja consumir alimentos ricos en omega 3 como por ejemplo salmón y aceite de oliva. Incluso, estos alimentos pudieran en cierta medida revertir los efectos sobre el cerebro de una mala alimentación en años anteriores.

Actividad física de tipo aeróbica

Practicar algún deporte o caminar al aire libre durante 40 minutos al día trae grandes beneficios al funcionamiento de nuestro cerebro, principalmente porque lo mantiene sano y ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple, el Alzheimer o el Parkinson.

Todas las personas, independientemente de la edad que tengan, deben mantener su cuerpo ejercitado porque este hábito ayuda en el aporte de nutrientes y oxigenación a este importante órgano, así como en los procesos de vascularización cerebral.

Entrenar al cerebro

El ejercicio físico del cuerpo no es suficiente para mantener un cerebro joven y sano; es necesario entrenar al órgano propiamente. Una buena forma de hacerlo es resolviendo diariamente algunos problemas de aritmética básica, armando rompecabezas, completando crucigramas o sudokus.

Así mismo, existe una famosa aplicación para teléfonos inteligentes disponible para Android e iOS llamada Fit Brains Trainer. Ésta es consideraba como una de las mejores apps de entrenamiento mental pues pone a prueba, durante más de 360 sesiones, la agilidad mental, la concentración, la memoria a corto plazo, la capacidad de deducción y la percepción visual.

Un correcto entrenamiento cerebral permitirá a largo plazo mejorar la memoria, optimizar las habilidades para resolver problemas y ampliar la concentración como ocurre cuando tenemos 25 años, según los especialistas.

Vivir con alguien más

Algunas interacciones sociales básicas como discutir, dialogar, comentar sucesos y experiencias nuevas implica una actividad de adaptación constante, es decir, mantener activo el cerebro. Es por esto que mientras más activos estemos socialmente, más alejado estaremos de demencias y el Alzheimer.

Los investigadores de psicología social recomiendan vivir con alguien más, sea en pareja o con un amigo, y evitar el aislamiento como forma de prevenir el deterioro cerebral.

Eliminar el estrés y ser feliz

Cuando se llega a los 40, probablemente las múltiples tareas que realizamos como trabajar, conducir, pagar las cuentas o atender los asuntos familiares pueden generar niveles de estrés alto tanto en hombres como en mujeres.

Este nivel de estrés conocido como crónico, debemos evitarlo a toda costa porque es perjudicial para nuestro cerebro ya que deteriora el área cognitiva, trayendo como consecuencia la pérdida de memoria, pero también pueden verse afectadas otras áreas responsables de la toma de decisiones y coordinación del movimiento.

Controlando el estrés y llevando una vida más feliz se podría prevenir que cuando lleguemos a los 40 años suframos de lapsus de memorias, dificultad de encontrar palabras a la hora de expresar una idea o despiste.

Finalmente, hay hábitos de vida que pueden afectar gravemente al cerebro y son la adicción a beber bebidas alcohólicas y el tabaco. Estos factores de riesgo deben ser eliminados por completo para mantener nuestra mente joven y sana por mayor tiempo, ya que estos aceleran el deterioro cognitivo.

Practicar la meditación

Las capacidades de la meditación, como forma de prevenir el estrés, ayudan a combatir el envejecimiento. Esto se debe a que, con el paso de los años, el desgaste de los telómeros (extremos de los cromosomas responsables de protegerlos durante la duplicación del ADN) incide en la degeneración del individuo.

El estrés es una reacción fisiológica que potencia el desgaste de los telómeros: como respuesta a éste, la glándula suprarrenal segrega cortisol, una hormona que lo combate pero a su vez reduce la acción de la telomerasa, enzima que protege y estimula la regeneración de los telómeros; de este modo, los mismos pierden su capacidad de dividirse. De igual modo, el estrés oxidativo y las inflamaciones erosionan directamente los telómeros, ocasionando las mismas consecuencias y acelerando el envejecimiento.

 

beneficios de la meditacionLa meditación fue abordada como alternativa para prevenir el envejecimiento puesto que ayuda a combatir el estrés y, por ende, el desgaste de los telómeros. Esto lo demostró la investigadora Elizabeth Blackburn de la siguiente manera:

Primero, en un estudio conjunto con la psiquiatra Elissa Epel, de la Universidad de California en San Francisco, indagó sobre los niveles de telomerasa y la extensión de los telómeros de 58 madres con hijos enfermos, situación que las sometía a un alto estrés, contra un grupo de madres que no experimentaba dicha coyuntura. Los resultados, publicados en las Proceedings of the National Academy of Sciences, reflejaban que las madres estresadas tenían menores niveles de telomerasa, y telómeros más cortos, que aquellas mujeres que no pasaban por la misma situación.

Posteriormente, junto a otros colegas, Blackburn envió a un grupo de voluntarios a un retiro de meditación. Tras analizar sus niveles de telomerasa pudo constatar que eran un 30% más altos que los de otro grupo de personas que esperaban por acudir al retiro. De esta forma se pudo corroborar la hipótesis de la meditación como técnica para reducir el estrés y, con ello, el envejecimiento a nivel genético.

Cabe destacar, además, que el desgaste de los telómeros influye en el desarrollo de enfermedades cardíacas, diabetes, obesidad y alzheimer –entre otras asociadas al envejecimiento–, mientras que la meditación disminuye la presión sanguínea y mejora la respuesta inmunológica para el combate de diferentes patologías.

Cambios en el corazón

Ahora vamos a aprender a cómo cuidar el órgano con una función primordial en nuestro cuerpo, el corazón. Este músculo es el encargado de impulsar la sangre a través de todo nuestro organismo y, al igual que otros órganos, envejece con el paso del tiempo.

Es importante recordar que el proceso de envejecimiento es único en cada ser humano, es decir, que no todos envejecemos igual. Este proceso está influenciado –como hemos visto- por la forma de vivir de la persona y las condiciones que lo rodean.

Con respecto al proceso de envejecimiento de nuestro corazón, este va ocurriendo cuando el ventrículo izquierdo va aumentando de grosor y a su vez, se va volviendo más rígido con el paso de los años. Este ventrículo es el encargado de bombear la sangre a todo el cuerpo y debido a su engorde, la cantidad de sangre que puede contener va disminuyendo a medida de que nos volvemos más ancianos.

Cuando se es anciano, es común que se detecte un soplo cardiaco como consecuencia de la rigidez de las válvulas y su progresivo deterioro. Pero para prevenir tener un corazón anciano después de haber llegado a los cuarenta, podemos seguir estas recomendaciones:

Ejercitarse de forma habitual

Investigadores han determinado que el ejercicio físico es beneficioso para el corazón, entre otras razones, porque eleva el nivel de ciertas proteínas en las mitocondrias de las células cardíacas.

Además, realizar ejercicios diariamente generará que las personas sean más fuertes ante enfermedades cardiovasculares, manteniendo un corazón joven y sano. Se recomienda practicar deportes moderados como la natación durante al menos 30 minutos al día, aunque también pasear en bicicleta o subir escaleras durante el mismo tiempo es igual de positivo.

Dieta equilibrada

La primera recomendación es reducir radicalmente el consumo de grasas y colesterol como carnes rojas grasas, leche entera, quesos fabricados a base de leche entera, postres grasosos, entre otros. Al consumir con frecuencia estos alimentos se eleva el colesterol que enferma al corazón y, al pasar los 40 años, las probabilidades de sufrir un infarto se ubican en un 40%.

En su lugar, se aconseja incluir en la dieta diaria alimentos como cereales, frutas, verduras, carnes magras y el pescado. Estos aportan nutrientes de gran beneficio para el sistema cardiovascular.

Eliminar el cigarrillo y consumo de bebidas alcohólicas

Tener el hábito de consumir estos elementos es altamente perjudicial no solo para el corazón, sino para todo nuestro cuerpo. En primer lugar debemos saber que fumar cigarrillos acelera la frecuencia cardiaca, contrae las arterias e incluso puede alterar el ritmo de los latidos del corazón. Independiente si la personas fuma mucho o poco, el tabaquismo lesiona y envejece el corazón y los vasos sanguíneos.

Otro hábito que se debe modificar por muy complicado que parezca, es el de consumir bebidas alcohólicas. Si queremos mantener nuestro corazón joven, sano y vibrante, el alcohol debe estar fuera de nuestra lista de compras por completo porque éste es tóxico para el músculo cardiaco.

Uno de los efectos más graves de esta sustancia es que debilita el corazón y genera la enfermedad llamada miocardiopatía dilatada, la cual consiste en una dilatación y disminución de la fuerza de bombeo de este importante órgano.

Cambios en el hígado

Si queremos mantener un organismo sano más allá de los 40, es indispensable cuidar esmeradamente el órgano encargado de eliminar de nuestro cuerpo las sustancias nocivas, nos referimos al hígado. Este órgano aparte de tener la propiedad de ser desintoxicante, también almacena vitaminas y glucógeno.

El hígado a medida que va envejeciendo, disminuye su capacidad de metabolizar varias sustancias. Es importante evitar que este se envejezca y deteriore aceleradamente con el paso de los años, porque de lo contrario comenzaremos a notar un color amarillo en piel y ojos, problemas para digerir algunos alimentos, fatiga, entre otros síntomas.

Pero el hígado no solo se ocupa de lo que comemos puesto que sus funciones van mucho más allá. Este órgano se encarga de procesar todo lo que entra en nuestro cuerpo por la boca, los pulmones e incluso a través de la piel.

Para mantener en óptimas condiciones las más de 500 funciones vitales que tiene nuestro hígado como purificar la sangre, fabricar proteínas, ayudar en la digestión, almacenar sustancias esenciales, entre muchas otras; es importante tomar algunas acciones que describiremos a continuación:

Evitar la obesidad

Estudios recientes sobre esta materia realizados por la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.), confirman que por cada 10 unidades de índice de masa corporal (IMC) el hígado envejece 3,3 años, es decir, que mientras más sobrepeso se tiene, más rápido envejece este órgano.

Los resultados de esa investigación ratifican la importancia de mantener un peso saludable para no envejecer prematuramente al hígado y el no consumir alimentos o bebidas que dañen su funcionamiento como lo son productos ricos en colesterol, alimentos grasos, azúcar, exceso de proteínas, sal y bebidas alcohólicas.

Se recomienda incluir en la dieta los siguientes alimentos para mantener al hígado sano y joven: ajo, pomelo, té verde y verduras. También se puede consumir aguacate, nueces y cúrcuma, ya que estos ayudan a protegerlo de una sobre carga tóxica.

Atención con la ingesta de medicamentos

Si bien es cierto que los fármacos aplicados bajo supervisión médica pueden traer grandes beneficios para el organismo; también lo es que el abusar de ellos o automedicarse puede perjudicar al hígado porque este desconoce las sustancias químicas, y al consumir demasiados medicamentos durante un tiempo prolongado, puede provocar que el órgano se esfuerce duramente para eliminar o neutralizar los efectos.

De esta forma, pudimos conocer cómo funcionan y envejecen algunas partes de nuestro cuerpo, así mismo descubrimos cómo nuestros hábitos diarios pueden alterar este funcionamiento y/o proceso. Lo relevante es seguir las recomendaciones para mantener a la piel, cerebro, corazón e hígado sanos y jóvenes durante nuestra edad adulta y más allá.

Cambios en la sexualidad

Este tema es de gran relevancia tanto para los hombres como para las mujeres, sobre todo por el temor de que al llegar a los 40 años la actividad sexual se pueda ver afectada e incluso pueda causar problemas de pareja.

Comenzaremos con los hombres, cuando se cumplen cuatro décadas el organismo comienza a disminuir la producción de testosterona, este proceso se conoce como andropausia. Esta hormona es la responsable de controlar las funciones sexuales, la potencia y la fertilidad del hombre.

Debido al desconocimiento que presentan la mayoría de los hombres sobre este proceso, cuando comienzan a sentir los síntomas generalmente entran en un estado de depresión. Cuando esto ocurre, algunos optan por relacionarse con mujeres más jóvenes con el objetivo de reafirmar su atractivo y capacidad sexual.

Otro factor que afecta el apetito sexual es el estrés. Con la llegada de la andropausia y el estado de depresión, los hombres son más sensibles a ser afectado por el estrés en circunstancias como conflictos en el trabajo y preocupación por la situación económica personal o familiar.

Para poder sobrellevar y superar de una manera sana y natural la andropausia, se recomienda lo siguiente: mantener una dieta saludable para prevenir la obesidad, aumentar el consumo de lácteos descremados, comer frutas y verduras, tomar al menos dos (2) litros de agua al día, evitar el consumo de alcohol y cigarrillos. También, como en muchos casos, incluir una rutina diaria de ejercicios es de gran beneficio.

En el caso de las mujeres, una vez que se superan los 40 años de vida, es probable que comiencen a notar alteraciones importantes de los periodos menstruales, presentar sudoración y cambios drásticos en el estado de ánimo. En ese caso se estaría hablando que la mujer ha entrado en la menopausia.

Con el pasar de los años, los ovarios van perdiendo la habilidad de producir estrógeno y progesterona, éstas son las hormonas encargadas de controlar el ciclo menstrual. Los cambios van generando en las mujeres alteraciones del peso, resequedad vaginal, perdida del deseo sexual e incluso trastornos del sueño.

Tanto en los hombres como en las mujeres, la mejor recomendación para afrontar la andropausia y menopausia de manera saludable es acudiendo al médico especialista. Sin embargo, existen algunos consejos que pueden ayudar a ellas a sobrellevar esta etapa de la vida: consumir leguminosas, fibras, carnes magra, leche, queso y yogurt. Estos últimos por su importante aporte de calcio al organismo.

Con respecto a la sexualidad, para solventar la resequedad vaginal producto de la disminución del estrógeno, se aconseja emplear un lubricante durante las relaciones sexuales con la pareja.

Ahora bien, aparte de todas estas recomendaciones nutricionales y físicas que hemos visto, también existen algunas prácticas como la meditación que pueden resultar de gran ayuda para la salud y prevención del envejecimiento.

 

Para cerrar el presente artículo, podemos concluir que el proceso de envejecimiento de nuestro cuerpo es imposible de evadir, sin embargo, modificando algunos hábitos de vida de forma oportuna, pudiera ayudarnos a posponer la aparición de los rasgos de la vejez en el organismo. Así mismo, asistir periódicamente a chequeos médicos antes y después de haber cumplido los cuarenta años -y practicar disciplinas como el yoga- no solo nos ayudará a sentirnos más sanos y jóvenes, sino que también nos permitirá tener una mayor calidad de vida.

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