Los cambios generalizados en el mundo globalizado se establecen especialmente a partir del orden de la tecnología. El actual desempleo a partir del modelo neoliberal solo ha favorecido algunos sectores productivos. Es así como grandes empresas multinacionales o las nacionales hace que desaparezcan las más pequeñas micro-empresas, es igual a la imagen del pez grande devorando al pequeño. Y hasta las fronteras entre países, la pérdida de identidad y soberanía son algunas otras características de lo que provoca la globalización.

Pero ¿cuál es el mayor impacto de todos estos cambios algunos dramáticos otros no tanto? El avance tecnológico, debido que cada vez es menos la mano de obra que se requiere para hacer que funcionen las empresas. Conllevando a una marginación y la desocupación. Y es mucho más álgido el tema cuando se excluye del mercado laboral y se margina por la edad y el sexo, a las mujeres y en particular para ellas es probablemente desesperante; debido a que en algunos casos las mujeres se consideran descartables por la sociedad reinante y el temor al fracaso a la reinserción social, es otro de los obstáculos presentes.

Y sin contar a las mujeres de 40 años que sí logran acceder a algunos trabajos, las condiciones del mismo son bastantes precarias. Son por lo general empleos “atípicos” situados en zonas aisladas y muchas veces son trabajos que realizan por su cuenta.

Muchas veces los gobiernos por atraer la inversión extranjera crean políticas en la reforma laboral con políticas de flexibilización con esto lo que hace es contribuir a degradar y explotar la mano de trabajo.

El reto para las mujeres y mucho más cuando tienen 35, 45 o 55 años ha sido colosal, sobretodo en una sociedad altamente machista, encontramos que este cambio de actitud se dio fundamental desde los años “80” o incluso antes, las mujeres ya se esforzaban y aportaban en su inclusión al mundo laboral, empezaron a aportar a la economía familiar y muchas veces ella son las que sostienen con la única entrada de su trabajo a toda su familia. Algunas otras mujeres toman el reto de aprender del oficio de sus esposos y terminan siendo esa mano derecha del trabajo de él y son mujeres que no se rinden con facilidad, mantienen la curiosidad y son inquietas por aprender cosas nuevas y sacar adelante a su familia.

Sin embargo, hay otras que el prejuicio por la edad hace que las mujeres pierdan terreno, y mucho más en las que superan los 40 años de edad o además tienen que soportar trabajos con bajos salarios e inestables.

Y las estadísticas aún confirman el triste panorama donde el desempleo para las mujeres es mucho mayor. Y se vuelve más complejo aun cuando estas mujeres son cabeza de familia y aceptan empleos con baja remuneración. Es así, que desde el comienzo del siglo XX, en América y porque no, en el mundo, la mujer ha decidido ser protagonista de la lucha por la desigualdad social que las excluye y no valoran sus capacidades y liderazgo.

 

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