Definitivamente ya se ha comprobado que el estrés laboral y el cansancio son los factores que más afectan al deseo sexual masculino. Éste aspecto afecta más a los hombres, después de la disfunción eréctil y la eyaculación precoz.

La falta de libido se da entonces según las investigaciones por el cansancio  y estrés laboral y los problemas de pareja.

Es curioso que según la encuesta realizada los hombres con edades comprendidas entre los 30 y 40 años son los más afectados por la disminución del deseo sexual.

Casi uno de cada cuatro hombres reconoció que son afectados por esta disminución. Lo más probable es que se deba a la cantidad de eventos que pueden alterar los niveles de apetencia como por ejemplo, los hijos, el divorcio, el matrimonio, la responsabilidad profesional. Y es curioso que entre los menos afectados se encuentren los más jóvenes o los mayores de 60 años.

Aseguran los especialistas que ya no es un problema exclusivo de las mujeres, sino que cada vez son más los hombres que en consultas de sexología confiesan la falta de deseo.

Ahora bien, hay ideas preconcebidas respecto al impulso sexual masculino que a veces no todas son ciertas y es pensar que los hombres estén con disposición sexual  siempre que su pareja lo requiera, es indudable que hoy en día, a ellos también los afecta los problemas laborales, el cansancio o la pareja. Algunos hombres se ven presionados por su actividad sexual y pueden inconscientemente producir por lo tanto tensión o cansancio.

No se puede descartar por lo tanto que detrás de la pérdida de apetito sexual puede esconderse algunos problemas orgánicos, como niveles anómalos de prolactina o trastornos de la tiroides, a la mujer le puede ocurrir en igual proporción durante la menopausia, en el caso de los hombres la  andropausia provoca un desnivel hormonal de la testosterona, que puede dar como resultado la falta de libido. O también se encuentra determinados medicamentos que pueden incidir de manera negativa en el apetito sexual. En esta lista se haya los medicamentos para la hipertensión o para la próstata o algunos antidepresivos.

Lo importante es averiguar si la falta de deseo es algo orgánico, hormonal, o estrés o la falta de una buena compañía.

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