En la actualidad, el estrés es reconocido como el Asesino Silencioso de la humanidad. La Asociación Americana de Medicina afirma que el 60% de las enfermedades y dolencias del cuerpo, son creadas por este mal que a todos nos afecta de una forma u otra. Siendo las más comunes: el Insomnio, los problemas de comportamiento y los problemas emocionales.

El estilo de vida y el manejo de las emociones son factores esenciales para mantener una buena salud mental, emocional y física. Los estudios también demuestran que las personas con desórdenes emocionales presentan una mayor cantidad de problemas físicos o crónicos y las personas que tienen trastornos de ansiedad, padecen más enfermedades físicas.

Ante la mala alimentación o las pocas horas de un sueño reparador, el sistema inmunológico empieza a verse afectado y disminuyen las defensas de nuestro cuerpo, aumentando el riesgo de enfermedades como la gripe, el herpes y en un grado extremo de estrés, el cáncer.

Al dejar de hacer ejercicio físico o empezar a fumar mas, es el sistema cardiovascular el que se empieza a ver afectado, aumentando la presión arterial que a su vez aumenta el riesgo de enfermedades coronarias.

Si tu consumo de café o alcohol es el que sufre el incremento, el sistema gastrointestinal es el que se verá afectado con cambios en los ácidos gástricos, aumentando el riesgo de trastornos digestivos, úlceras y reflejos.

Cuando una persona está sometida a una gran cantidad de estrés, los primeros síntomas que se empiezan a notar en nosotros son: Dormir poco, se empiezan a saltar las horas de los alimentos, se come mas aprisa y mayor cantidad, se fuma mas, aumenta el consumo de café o de alcohol. Y claro, los primeros en notar estos síntomas en nosotros son las personas con las que convivimos a diario, ya sea en el trabajo o en casa, las que nos rodean.

Otros síntomas que pueden ser causados por el estrés laboral, el estrés de la vida cotidiana o el estrés ocasionado por nuestros propios pensamientos son:

  • Problemas con el sistema inmunológico, asma, úlceras, falta de energía, depresión, nerviosismo, paranoia, etc.
  • Problemas en la piel como el acné, la urticaria y la resequedad.
  • Problemas de alcoholismo, suicidio, drogadicción, tabaquismo, etc.
  • Reducción de la capacidad de combatir y recuperarse de las enfermedades.
  • Dolor de cabeza, mareos, déficit de atención, ansiedad, irritabilidad, enojo y pánico.
  • Tensión en quijada, rechinar de dientes.
  • Aumenta el ritmo cardiaco, embolias, hipertensión, diabetes, arritmias.
  • Padecimiento digestivos, malestares estomacales, dolor abdominal, intestino irritable, diarrea y/o estreñimiento.
  • Sobre peso y obesidad.
  • Disminuye el deseo sexual.
  • Tensión muscular, fibromalgia, síndrome de dolor regional.

¿Cómo eliminar estos riesgos?

  • Ejercítate frecuentemente.
  • Come saludable: frutas, verduras, y respeta tus horarios de comida.
  • Duerme de 7 a 8 horas diarias.
  • Utiliza técnicas de relajación, como la respiración profunda.
  • Mantente en comunicación con tus familiares y amigos.
  • Conoce muy bien tus responsabilidades y cúmplelas.
  • Busca ayuda cuando lo necesites.
  • Ayuda a otros.
  • Escribe, canaliza tus sentimientos y emociones.
  • Distribuye adecuadamente tu tiempo de trabajo.
  • Ríe y juega.
  • Canta y baila.
  • Realiza largos paseos a pie.

Déjanos tu comentario

comentarios

Compartir