Uno de los mecanismos para realizar una relajación muscular y ayudar a mermar los niveles de estrés o dado el caso que no se logre quedar dormido o tener sensaciones de ahogamiento, etc; es aprender a manejar la respiración. Son ejercicios básicos o herramientas útiles que terapeutas los recomiendan para el crecimiento personal e igualmente y, sobre todo en casos de ansiedad. Lo primero es tener el deseo de aprender a realizar dichos ejercicios utilizando un par de pulmones, respiración y diez minutos o a veces menos. Algunas de las técnicas son traídas del yoga, la meditación e incluso de las distintas experiencias de los terapeutas.

Entre las técnicas utilizadas se apoya en la visualización y meditación, el objetivo es tratar de relajarse en la medida de lo posible. Estás técnicas se pueden ejecutar en cualquier sitio y practicar estas técnicas va a permitir disminuir los niveles de ansiedad ya sea en mayor o menor medida, para aquellas personas que padecen depresión. De acuerdo al afectado predomina la inhibición que es cuando la persona se muestra agresiva e irritable o la ansiedad cuando se siente continuamente agobiado. Este tipo de ejercicios son bien indicados para personas que sufren de depresión o que se sienten desmotivadas o hasta cansancio para realizar cualquier actividad. Es una manera sencilla y económica casi en igualdad a ir a un spa.

Es importante conocer que la respiración controlada mantiene una mente y un cuerpo funcionando adecuadamente sino que también se logra bajar la presión sanguínea, promover el relax y la calma y colaborar en el estrés.

Los expertos aconsejan que para un desarrollo personal es recomendable utilizar estas técnicas de respiración que estimula la mente, crece la conciencia y se puede lograr mejorar alguna dolencia física.

Lo importante es darnos cuenta que se puede realizar un ejercicio respiratorio en la oficina, dormitorio o cualquier lugar donde se sienta que hay ciertos niveles de agresividad, estrés o negatividad. Ya en el sitio se escoge el lugar donde se pueda desconectar y estar tranquilo en lo mejor posible. Aunque el mejor sitio sigue siendo el dormitorio como ese lugar ideal. Igualmente conviene elegir el momento del día para dedicar esos 10 a 15 minutos al trabajo de respiración. Lo básico es hacer esto con un ritmo tranquilo y relajado porque de lo contrario puede aumentar la ansiedad y producir algún mareo o dolor de cabeza.

Se inicia siendo consciente de la propia respiración y estar atento a la manera de inhalar y exhalar el aire, para tal fin se puede adoptar dos posiciones diferentes: sentado, se coloca la columna vertebral recta, flexionar las piernas, los pies apoyados en el suelo y las manos sobre los talones, es conveniente colocar la barbilla hasta quedar cerca de las rodillas. Otra forma es Tumbado boca arriba sea sobre una alfombra o un colchón, apoyando los brazos sobre el suelo un poco separado del cuerpo, evitar tener rigidez y colocar las piernas extendidas, no tan juntas. Una vez en esta posición se pone la mano izquierda sobre el pecho y la derecha un poco más abajo, en el denominado plexo solar (entre el corazón y el ombligo). Luego se cierran los ojos y se inicia a inhalar y exhalar el aire con tranquilidad durante dos o cuatro minutos. El ejercicio se hace correctamente al sentir la elevación de las manos pero sobretodo seguir el natural ritmo de la respiración. Se puede repetir el ejercicio una u otra vez hasta experimentar la relajación. Y si a este ejercicio se le suma o combina métodos de meditación puede ser de mucha más utilidad.

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