En esta ocasión les quiero hacer partícipes de una hermosa historia que me acaban de contar. Hace unos días estuve en una reunión, celebrábamos el cumpleaños número 34 compañera de trabajo. En esta reunión se encontraba su madre y padrastro. Y la historia que esta hermosa pareja platico, es la siguiente:

La mamá de mi compañera de trabajo se llama Raquel y el marido Rafael. La señora Raquel quedó viuda hace 14 años y se dedicó a sacar adelante a su hija. Nunca se volvió a casar y nunca tuvo otra pareja, ni salió con nadie durante todo ese tiempo. Ella trabajó para poder darle estudios a su hija para que ella tuviera armas con que defenderse en esta vida. Y así fue, la hija estudió, terminó su carrera, se casó y al paso de algunos años se divorcio.

Por el otro lado, el señor Rafael, también quedó viudo, solamente que el enviudó hace 16 años y con dos hijas. Y al igual que Raquel, decidió dedicarse a sacar a sus hijas adelante. trabajo para darles estudio, carrera y hacerles un patrimonio.

Hace un par de años, la vida se encargó de volver a juntarlos, Si … volver a juntarlos! Por que resulta que Raquel y Rafael se conocían desde su adolescencia y habían sido novios. Novios de juventud, que por azares del destino vieron sus vidas separadas por muchos años. Nunca mas se volvieron a ver, topar, coincidir, llamarse, o tener contacto de algún tipo. Literalmente la vida los llevó por caminos distintos. Hasta hace poco que el mismo destino les tendió una cariñosa trampa para que se encontraran de la forma mas casual.

Un día Raquel decidió que iba a tomar un curso para sanar las heridas que deja la pérdida de un ser querido y el dolor de su partida. Y en ese mismo lugar se encontró a Rafael, quien había decidido tomar el mismo curso, por el mismo motivo, sanar las heridas que deja la partida de un ser querido. La vida los junto en el lugar preciso, sin presiones de amigos, ni miedos por “estar grandes”, se vieron inscribiéndose al mismo curso y de inmediato él, la reconoció a ella. Y ella, se volvió a sentir quinceañera. Se volvió a ruborizar, vino a su mente aquel amor que había tenido en su temprana juventud.

El curso los volvió a unir y tuvieron el tiempo de hablar de sus vidas, lo que les había sucedido, como habían sus años en pareja, como había sido su proceso de duelo por la pérdida de sus parejas, como pasaron esos años de soledad y las grandes presiones por sacar a sus hijas adelante, su trabajo y sus gustos actuales. Al finalizar el taller, eran unas personas nuevas. Sanaron sus heridas, se dieron el tiempo de conocerse a través de sus historias de vida y decidieron darse la oportunidad de volver a salir, de tratar como nuevos novios y ser felices los años que les quedan de vida.

Al paso de un año Rafael le propuso matrimonio a Raquel y claro que ella aceptó y hoy en día los ves tan contentos y felices, realizados como seres humanos y en plenitud en sus vidas. Por cierto, el próximo mes de agosto, cumplen un año de casados.

Déjanos tu comentario

comentarios

Compartir