Una vez me acerque a una pareja de personas mayores. Los vi tan contentos, tan plenos, con rostros dulces y amorosos, que quise saber cual era su secreto para mantener su matrimonio vigente y con ganas de seguirse abrazando y llenando de besos.

Al preguntarles cuantos años tenían de casados, ambos sonrieron, se voltearon a ver con ojos de ternura y ella “contestó 55 años“. Y en seguida el completó, “mas los que nos faltan“.

Esta era una pareja que amaba estar juntos. Cuando pregunté cual era su secreto para mantener un matrimonio unido por tantos años, volvieron a sonreír y ella contestó, “el amor, el amor es el secreto“. Y en seguida el completo, “mas el perdón, el amor y el perdón son la clave“.

Cuántos hijos tienen pregunte. Y ella contesto “cinco, cinco hijos“. Y en seguida el completó, “y 10 nietos“.

Alguno de ellos viven con ustedes pregunté. “No, ninguno” contestó ella. Y en seguida el completó, “los educamos para vivir sus vidas libres e independientes“.

Mientras más platicaba con ellos más me impresionaba el nivel de su relación. En ningún momento ninguno de los dos quiso ser mas que el otro, ninguno habló mas que el otro. Se respetaban en sus tiempos, nunca se arrebataban la palabra y lo que el otro decía, siempre era complemento de lo que el otro decía, nunca una corrección, humillación o burla.

Me explicaron como dejaron que cada uno siguiera siendo como era, como permitieron que el ser individual de cada uno floreciera y se desarrollara para llevar lo mejor de ellos a la relación de pareja, a la familia. Habían aprendido como resolver sus diferencia, aprendieron a entender de donde venían estas y porque surgían. Aprendieron a tratarse siempre con respeto y con amor, nunca insultarse ni ofenderse.

Cuando había desacuerdos, siempre se sentaban a platicar la situación y nunca se van a dormir sin arreglar las cosas que surgieron del día.

Cada mañana, con cada despertar, lo ven como una nueva oportunidad para seguir expandiendo el amor.

Aprendieron a llegar al punto medio de las cosas. Siempre ella expresaba lo que quería y porque creía que era lo mejor y luego era el turno de él. De expresar lo que quería y explicar el porque creía que lo mejor. Y así, poder llegar a tomar la mejor decisión para ambos, para los suyos y su familia.

Mientras mas conocía a esta pareja, mas me impresionaba la forma en que había llegado a entenderse. La forma en que habían llegado a desarrollar una comunicación asertiva, un estilo de vida armonioso y exitoso entre ellos y su familia.

Ellos decían que el perdón es el camino y el amor la guía. Que si uno aprende a perdonar los errores y las equivocaciones humanas, el amor verdadero nace y puede desarrollarse y que al florecer el amor verdadero, las cosas que perdonar van siendo menos, porque lo que menos deseas es lastimar al otro, herirlo o hacerle daño con tus actos o tus palabras.

Cuando terminé de conversar con ellos me sentía en plenitud, feliz y radiante, podía respirar amor. Y es un hecho que desde ese día, mi comprensión sobre la verdadera relación de pareja se transformó.

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