En varias culturas, la administración y manejo del dinero no se ha considerado algo propio para o de las mujeres. Las costumbres y/o normas sociales han dado como resultado la idea de que el dinero y los negocios son asuntos de hombres, por lo tanto muchas mujeres han desarrollado una “fobia” hacia el dinero y todo lo que esté relacionado con el.

En la actualidad este concepto se ha estado modificando poco a poco y ha permitido que la mujer conozca y se involucre en inversiones, en su planificación del retiro y en los costos de la educación de sus hijos. Además nos estamos encontrando con mujeres mayores que están volviendo a trabajar para poderse sostener, después de pasar un proceso de divorcio. Y con mujeres mayores de 60 años que se están teniendo que hacer cargo de su sustento por la ausencia de familiares, debido al desplazamiento de las familias a lugares de mayor oportunidad de ingreso.

Existe una estadística que nos dice que las mujeres controlan el 1% de todo el dinero del mundo, pero que como género y a través de sus maridos o padres, las mujeres controlan más dinero y propiedades que los hombres.

Hoy en día es de absoluta necesidad, que cada mujer sepa cómo manejar sus propias finanzas. Las mujeres necesitan conocer el uso de los cajeros automáticos, el uso y las aplicaciones de la banca por internet y sobre todo conocer en persona al ejecutivo responsable del manejo de sus cuentas en el banco de su elección.

Las mujeres deben agendar un día para ir al banco y sentarse con su asesor financiero para ver las diversas opciones que su institución bancaria le está ofreciendo y cuales podrían ser las mas convenientes según su situación financiera actual. Hay que hacer conscientes los recursos con los que se cuenta para poder pasar una vejez tranquila y sin sobresaltos económicos. O en dado caso que sea requerido, como hacerle frente a una situación inesperada de salud.

Conocer los mecanismos para poner a trabajar el dinero recaudado durante años de trabajo, es una buena forma de asegurarse el seguir ingresando dinero, sin necesidad de un trabajo fijo. Tener inversiones a corto plazo es un buen sistema de estar generando ingresos sobre lo que ya tenemos.

Comprar propiedades, es una forma de invertir y generar. Comprar una casita, un departamento, un local, permite generar una ganancia directa si se pone en renta ese bien y en dado caso de emergencia, venderlo proporciona un fuerte ingreso de forma segura.

Si ya cuentas con una cantidad sustancial para invertir, o si ya tienes activos o propiedades, aprovecha los beneficios de una buena asesoría financiera. Mediante los bancos, las asociaciones especializadas en inversión, casas de bolsa o por medio de internet, se puede aprender sobre las diversas estrategias de inversión a tu alcance. Y si aún este tema suena “complicado”, busca un contador público de confianza, que se pueda convertir en tu asesor financiero y que sea tu guía en el pago de impuestos o cuotas para el retiro o que te asesore sobre los beneficios a los que eres acreedor al llegar a la edad del retiro.

Nunca es demasiado tarde para empezar a tomar el control de tus finanzas. Tomar esta decisión generará mayor tranquilidad en tu vida y la forma en que puedas vivir el resto de tu vida.

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