Después de tantos años de trabajo, finalmente tenemos unos ahorros que podemos invertir. Nuestro trabajo ha rendido frutos y es el momento de que el dinero que hemos podido ahorrar empiece a generar ingresos a nuestra cuenta.

¿Ya haz pensado en cómo quieres invertir el resultado de tus años de trabajo?

Si deseamos adquirir un bien o inmueble como inversión o para poner a trabajar nuestro propio dinero es importante que hagamos un análisis financiero de la acción que queremos tomar.

Ahora veamos, en que categoría de inversionista te encuentras en la toma de decisiones a nivel financiero.

Nivel 1 … Deudor: No cuenta con dinero para invertir. Pide prestado para invertir y salir de sus compromisos a corto plazo.

Nivel 2 … Ahorrador: Aparta una pequeña cantidad de dinero de manera regular.

Nivel 3 … Inversionista inteligente: Están conscientes de la necesidad de invertir. Tienen planes de retiro, de pensión y seguro de vida.

Nivel 4 … Inversionista de largo plazo: Están claramente conscientes de la necesidad de invertir. Tienen un plan a largo plazo. Aprovechan las inversiones periódicas. Buscan planificadores y apoyo de expertos en finanzas.

Si te encuentras en el nivel 1,2 o 3, aquí te presentamos de forma sencilla como ir preparando el camino para empezar a ser un inversionista de largo plazo.

Para iniciar te diremos que hacer un análisis financiero no es tan complicado como nos lo han hecho creer, además de que no requiere de una experiencia de nivel maestría en finanzas. De hecho, muchos juegos de mesa, nos enseñan desde niños a realizar estos análisis financieros de forma divertida.

Analizar financieramente algo consiste de cuatro sencillos pasos:

1.- La obtención de la información

2.- El análisis

3.- La interpretación

4.- Las conclusiones y decisión.

La primera etapa consiste en obtener información. Busca la información necesaria y relacionada con tu proyecto. Si quieres comprar busca información sobre ubicaciones, precios, ventajas del lugar, desventajas, formas de pago, formas de crédito, etc., infórmate, cualquier dato puede ayudar en la toma de decisiones futuras.

En la segunda etapa, toma tu tiempo para analizar toda la información que recabaste, platícala, compárala, ve descartando las opciones que de plano no te interesan porque no cubren ni el 1% de tus intereses

Nota: las dos primeras etapas pueden irse haciendo casi al mismo tiempo, pero siempre es recomendable que en cuando te sientes con calma a analizar los datos que haz conseguido, tomes en cuenta todas las opciones, ya que posiblemente encuentres algo que a simple vista o en el primer contacto, no lo haz notado o no le habías visto todos sus puntos buenos.

Una vez realizado los pasos anteriores puedes entrar a la etapa de interpretación, es decir, las opciones que quedaron júntalas con tu plan de vida, con los ingresos, con los beneficios, ponle todas las piezas al rompecabezas y obtendrás la mejor opción para invertir tu dinero.

Y una vez que solo te queden dos o tres opciones viables con tu estilo de vida, de acorde con tus actividades, al alcance de tu bolsillo, entonces podrás tomar una decisión final e invertir tu dinero de forma segura y rentable.

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