Una excelente inversión es lograr planear un año sabático, puede llegar ser una buena decisión financiera dependiendo sí se ha planeado correctamente con tiempo. El término sabático se deriva del hebreo Shabbat y que significa “día de descanso”, en el caso particular de los judíos es el sábado. Un ejemplo de ello es como los hebreos se tomaban el séptimo año de la cosecha para el descanso, dentro de su cultura y costumbre agrícola era muy respetada y se trataba de dejar la tierra sin trabajar después de seis años dando frutos, era como una compensación o reposición. Y esta misma similitud se tomaba con el cuerpo y la mente dejarlo descansar para retomar su recuperación y renovar la energía.

Siendo así, un año sabático es un periodo de doce meses consecutivos en los que no se realiza ninguna actividad laboral o académica y se coloca énfasis en actividades esencialmente de intereses personales.

Lo básico y transcendente es planificar de una buena manera, teniendo claro los objetivos y el alcance económico. Para cuando regrese del año sabático que es una verdadera aventura pueda colocar en práctica las nuevas habilidades alcanzadas y reconociendo un crecimiento personal.

Para algunos es casi imposible lograr realizar un año sabático o lo evalúan como un abandono del trabajo y la implicación de dejar de recibir un sueldo y por lo tanto descuidar la familia, la escuela; sin embargo, esa no es la idea y colocar todos los ahorros en costosos y largos viajes a lugares exóticos, contempla es descansar, realizando otro tipo de actividades de las que siempre se ha querido realizar y que por falta de tiempo no se consigue.

De igual manera es posible alcanzar aprender de otras culturas, convivir más con la familia y los amigos, tomar un curso de cocina, idiomas o arte, integrarse a poblaciones en condiciones de pobreza y ayudar o participar en campañas ecológicas, también poder compartir tus conocimientos en comunidades vulnerables y alejadas. La actualización de tus competencias profesionales y hasta trabajar en otro país.

Ahora bien, entre los grandes beneficios que se puede conseguir esta mejorar el estado de salud sobre todo del desgaste académico, laboral; tener la oportunidad de habilitar nuevas técnicas profesionales y sobre todo hacer un pare para reflexionar sobre tu vida y qué realmente deseas de ella. Un año sabático hace a la persona más consciente, solidaria y madura. Recargar energía, ser más creativos y aportar nuevas ideas que permitan aplicar a su trabajo.

Para planear un año sabático una vez que ha tomado la decisión es comenzar a organizarlo, por ejemplo, elegir tanto la fecha de salida como el tiempo de descanso para lograr colocar en agenda cada una de las actividades, definir la situación laboral para saber si se continúa o se debe regresar a un nuevo empleo cuando se acabe el año sabático, es recomendable actualizar el currículum por sí se puede hacer uso estando por fuera de la empresa. Por lo general cuando se programa un año sabático se debe tomar entre uno y dos años para planificar el ahorro necesario y poder cubrir los gastos.

Entre otras recomendaciones claves que debe tener en cuenta es por ejemplo, no desfallecer en el intento, si ya tomó la decisión no se eche para atrás, esto es si tiene algunos alucinantes distractores como un cambio o ascenso laboral, una beca para estudiar o un problema familiar, claro si no es complejo. Evitar factores externos, es así que puede comenzar a realizar acciones como reservar los tiquetes de avión y alojamiento, hasta el hotel por ejemplo. Y por último, haga de su sueño sabático una verdadera realidad.

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