En estos nuevos tiempos se han modificado los roles sociales, tanto la mujer como el hombre  ya no es ese retrato dependiente a un marido o de querer conseguir una esposa o anhelar en el caso de ambos a edad temprana un hijo. Puede existir diversidad de motivos para asumir el rol de ser papá después de los cuarenta años, desde condiciones laborales, personales, económicas hasta de índole biológicos, sin contar con las creencias religiosas y los paradigmas sociales-culturales donde para muchos es considerada una edad tardía para tener un hijo.

La inmersión a ambiciones laborales, profesionales, personales,  han traído nuevas disyuntivas tanto para hombres como para mujeres.

Pero en este caso particular, los hombres que cada vez postergan más su paternidad deben tener en cuenta que también para ellos, hay un reloj biológico, no en igual proporción al de las mujeres debido a que su periodo de fertilidad es más largo, sino que deben ser conscientes que por ejemplo, el volumen de su semen disminuye 0,03 milímetros cada año a partir de los 40, según un estudio de la Universidad de Berkeley (EE.UU), y que la motilidad de los espermatozoides también se va reduciendo cada doce meses progresivamente, sin embargo, conocemos de casos de hombres de 70 años procreando.

Ahora bien, en cuanto a tener ciertos riesgos de tener un hijo con alguna anomalía a consecuencia de la edad va a aumentar igualmente. Sin embargo, la incidencia de los hombres en esto es más baja que el de las mujeres, debido a que las mutaciones genéticas que son los que provocan malformaciones en el bebé solo se encuentran en algunos de los millones de gametos que son liberados durante la eyaculación. Pero, eso no significa que no exista un riesgo, porque entre más edad tenga el padre, más tiempo habrá estado expuesto a otros agentes dañinos como determinadas sustancias químicas o ciertas enfermedades.

Estudios especializados de la Universidad de Sheffield, sugiere que después de los 40 el hombre es menos fértil. Uno de los especialistas de la esta Universidad afirma: “No podemos ver cambios en la calidad de la esperma, así que creemos que algo debe pasar en el ADN del hombre…o que sencillamente tiene menos sexo”. Y eso sin desconocer el factor de incidencia en la educación de los hijos, ya que a mayor tiempo de diferencia entre padres e hijos es mucho más difícil el puente de la comunicación. Y la relación entre estos es más diferente.

Pero volviendo al caso de fecundación el especialista Allan Pacey aconseja no esperar tener hijos más allá de los 50, mientras que el hospital de medicina reproductiva Guy´s and St Thomas en Londres, confirman que con los reciente estudios los hombres a una cierta edad empiezan a sufrir también envejecimiento reproductivo. Además se aclara que hijos que nacen con edades mayores a 45 años pueden ser propensos a desarrollar complicaciones neurocognitivas, como la esquizofrenia o el autismo; e igualmente un menor coeficiente intelectual, sin tener en cuenta factores medioambientales que influyen de igual manera en el desarrollo de su cerebro y motriz.

Recientes estudios por ejemplo, han confirmado que los hombres británicos han dejado la paternidad para después, como se evidencia el aumento de la tasa de paternidad después de los 35 años. Las cifras lo demuestran, en el Reino Unido, el 64% de los hombres llegan hacer padres después de los 30 años. Y el 10% de los 40 a los 44 años. Sólo el 4,6% lo hace al pasar el límite de los 45 años, según datos de la Oficina Nacional de Estadística.

Y la tendencia cada vez crece dejan la paternidad porque se toman más tiempo para encontrar pareja, se enfocan más en el trabajo, hombres separados que al entablar una nueva relación no pretenden tener hijos de inmediato sino que ya es una decisión a un largo plazo o que buscan tener una mayor solidez financiera o llegar a una mayor madurez.

Juan Pedro Valencia, experto psicólogo en la escuela de padres, explica que las dificultades que pueden existir en esa brecha generacional tan notoria entre ambos, se compensa con tranquilidad, paciencia, mayor información y todo el cariño que reposa en un padre mayor, dándole ciertas ventajas en la educación.

A pesar que son muchas y muy variadas las razones para que un hombre se plantee la paternidad pasados los 40 años, no debe ser considerada está situación como problemática.

UN HIJO MUY DESEADO:

Los padres pueden llevar mucho tiempo intentando tener hijos, pero por las dificultades biológicas, se haya retrasado esa meta, hasta obtener ayuda médica especializada. Será un hijo muy deseado, pero con la posibilidad de tener la tendencia a la sobre protección o “mimarlo” demasiado.

COMPENSAR UN VACIO:

Suele suceder que tienen hijos con otras parejas anteriores, quienes al llegar a la adultez deciden tener otro hijo. Se levantan preguntas, ya que el origen de este deseo es la soledad de la pareja, o uno de ellos. Un hijo no debe ser la opción de compensar un vacío interior.

SORPRESA:

Esa es una opción que puede generar un cambio en el estilo de vida: El embarazo no deseado. Entra en juego los aspectos relacionados en como los padres toman la noticia, la aceptación y deseo al nuevo bebé.

PROBLEMA DE FERTILIDAD:

Según Valencia: “Desde el punto de vista psicológico, no existe una edad ideal para ser padres por primera vez, debido a que cada edad tiene ventajas e inconvenientes, que son más poderosas las cuestiones de cada persona que la edad en sí”. Desde el punto de vista físico, la edad es un factor que trae consigo, problemas al momento de concebir, esto es más señalado en las mujeres

Después de los 40 años, la calidad y cantidad de espermatozoides empieza a disminuir. Y disminuye drásticamente al llegar a los 50. Si se suma que la madre ha rebasado la edad más fértil (35 años), el óvulo no puede compensar las deficiencias de los espermatozoides, haciendo más difícil tener un hijo. Además, del aumento de las posibilidades de alteraciones genéticas.

El hombre mayor de 40 años que desee ser padre, debe acudir al urólogo para una serie de pruebas, entre ellas, el espermiograma, y averiguar si existen problemas de fertilidad. Un hombre se considera fértil si en la prueba tiene, 30 millones de espermatozoides por centímetro cúbico, aproximadamente, de los cuales el 25% debe poseer buena movilidad.

Otro análisis es el de la próstata. Es allí donde se produce el semen, y es después de los 40 años, donde se tiene mayor riesgo de contraer enfermedades como el cáncer. Si un hombre es operado de la próstata, su fertilidad se pierde.

BRECHA GENERACIONAL:

Muchos expertos opinan que puede haber un gran problema en la brecha generacional entre padre-hijo. Si es cierto que la adolescencia es una etapa dura para los padres, es más dura y complicada cuando el padre tiene entre 55 y 60 años. Tomemos como ejemplo el siguiente caso: El hijo se tintura el cabello de azul y llega con una “cresta de gallo” muy punk. Ya de por sí es difícil con los padres de esta generación, si se tienen más de 60 años, le hace a un padre casi imposible entender ese concepto de moda, creando problemas y tensión familiar.

A este tipo de papás, se les debe preparar sicológicamente para comprender el proceso de crecimiento y el libre desarrollo de la personalidad, y conocer los retos de este tipo de crianza. Adicional a ello, un padre de 50 o 60 años, difícilmente acepta o reconoce que necesita capacitación para cumplir ese rol

DIFERENCIA EN LA EDUCACIÓN

“Las Dificultades que surgen suelen ser escasas o de poca importancia, ya que un bebé con llegada tardía  a la familia, es deseado (para los primerizos) y es  aceptada con naturalidad para los que han sido padres con anterioridad. La edad puede determinar determinados comportamientos esperados socialmente, pero es la educación y la experiencia lo que finalmente entra en juego”, asevera Valencia.

La diferencia entre un padre de 40 años y uno de 25, está en la vitalidad y paciencia al momento de entregarle el mayor tiempo a su hijo. En el caso de los primerizos, el cansancio, el tipo de horarios en el trabajo, el tener todo el tiempo para ellos, son factores que influyen para que se produzca un cambio radical que resulta difícil de asumir, pero que es un caso transitorio

VENTAJAS:

Pero no todo es malo o negativo. Tener un hijo a mayor edad, aporta una serie de beneficios: La experiencia le permite ver las cosas como son y no como la impulsividad de la juventud nos quiere hacer creer; se genera una especie de rejuvenecimiento, debido a la obligatoriedad de salir, más de lo que muchas veces se desea; se revive un amor de forma diferente.

Los hijos de padres mayores, tendrán la impulsividad natural de la edad, pero suelen mostrar una madurez mucho mayor en comparación de la edad promedio, pero no quiere decir que pierda su identidad y sus propias características.

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