En el momento en que llega a una pareja el conflicto, los problemas, las desavenencias y todo es absolutamente complicado de sostener y el ambiente es gris, caótico y  por ende termina en una separación, los más afectados, además de la pareja misma, son los niños.

Es un episodio doloroso y frustrante para los más pequeños. Por lo general su dolor y sufrimiento es totalmente diferente al de los adultos, el caos emocional afecta sus niveles de sueño, su relación con los mismos padres, su identidad como familia, su seguridad emocional, su rutina escolar y hasta la relación con sus amigos y demás familiares. Hoy en día ha dejado ya de ser algo excepcional la separación para convertirse en algo habitual y los que realmente está recibiendo toda esa descompensación de los adultos son los niños.

En recientes estudios se ha demostrado que los problemas de pareja que terminan en un divorcio son de los acontecimientos más estresantes para los niños.

Lo importante es lograr mantener la estabilidad afectiva de los más pequeños y hablarles sobre la situación sin culpar ni crear traumas ante la nueva moda de convivencia familiar. Comunicarles sin dramatismo alguno sobre los cambios organizativos que van a surgir pero sin ir a crear alguna distancia con algunos de los dos padres. Es prepararlos ante la nueva situación pero sin que ellos adopten una posición de acuerdo a comentarios o que sean inducidos por uno de los padres.

De parte de los niños saldrán muchos interrogantes del por qué uno de los padres se va de la casa es ahí cuando no se pueden adoptar posiciones de protección para uno de los progenitores sino explicarle la situación sin entrar en detalles.

Una de las prioridades es que la familia apoye al menor, que lo comprenda y apoye, sin embargo, no apoyar comportamientos inadecuados cuando encuentre que solo está bajo la responsabilidad de uno de los padres. Elogiar sus conductas adecuadas y que reciban un afecto con mucha atención positiva.

No olvidemos que la explicación debe ser la adaptada a su edad sobre la decisión de la ruptura y nunca mentirles porque eso crea inseguridad y desconcierto. Un ejemplo, típico es afirmar que los papás se quieren pero han decidido vivir separados porque se pelean muchas veces. O el de papá se va de viaje.

Se debe tener en cuenta que los efectos psicológicos serán diferentes en cada menor y su intensidad será más grave cuanto más enfadados estén los padres y lo que con lleva la problemática de la separación. Es básico tener una resolución de conflictos en un clima de tranquilidad, aportando estabilidad emocional a los hijos, aunque los estudios apuntan que los niños de padres separados comienzan a sentirse mejor a partir de los dos años de ruptura. Que es cuando todos los efectos psicológicos empiezan a remitir.

Es un periodo de crisis pero se debe tener presente que los niños no pueden recibir todo el dolor o frustración de los hijos.

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