De cualquier otra parte del cuerpo son las manos las que necesitan mayor humedad debido a que se exponen a veces a fuertes elementos externos y además porque su lavado se hace con frecuencia causando en ellas la perdida de la capa de aceite que la recubre y protege.

Algunas de estas cremas humectantes contienen aceite de nuez de macadamia, vitamina E, glicerina, manteca de karité, aceite de oliva, todos estos ingredientes van ayudar a revertir un poco el daño que causa los rayos solares y jabones cosméticos, el ideal es utilizar estas cremas después de un baño o ducha.

Al paso del tiempo se notan los efectos de los cambios y por supuesto el riesgo de producir lesiones en la piel a medida que ésta se adelgaza y va perdiendo la capa grasa subcutánea. Incluyendo que también se puede presentar la disminución táctil, una alta sensibilidad de vibración, presión, frío y calor, tenemos entonces un alto porcentaje de riesgo de lesión en la piel envejecida y que no se ha cuidado debidamente. Esta piel se vuelve sumamente débil pudiendo causar desgarros de la misma o que son rompan con facilidad los vasos sanguíneos, también la formación de moretones y acumulación de sangre plana llamada púrpura. Es así que todos estos cambios en la piel y la pérdida de grasa subcutánea con una tendencia a no tener una actividad física, incluyendo la baja deficiencia nutricional va a ser el resultado de la aparición de úlceras por presión.

Es básico tomar en cuenta estos cuidados porque la auto-regeneración de la piel envejecida es mucho más lenta que la piel joven. Un ejemplo, es la curación de una herida que puede ser hasta 4 veces más lenta contribuyendo en muchos casos a la generación de úlceras por presión e infecciones. Como igualmente la disminución de la inmunidad, la diabetes y los cambios en los vasos sanguíneos.

Entre los trastornos y problemas más comunes en personas mayores de 40 años pueden ser causados por enfermedades hepáticas, cardiacas, diabetes, enfermedades de los vasos sanguíneos como por ejemplo, la arteriosclerosis, el estrés o algunas reacciones a medicamentos, deficiencias en la nutrición y la obesidad. Incluyendo también la exposición a químicos industriales, domésticos, el clima, la calefacción de la casa o hasta alergias y prendas de vestir, todo esto puede alterar la condición misma de la piel de las manos. Tenemos que la elastosis que es la perdida de elasticidad se debe a la luz solar, los queratoacantomas que es el crecimiento de piel no cancerosos, el engrosamiento de la piel y los cambios en el pigmento igual a la manchas del hígado entre otras son algunos de los problemas más comunes que se exponen aquellas personas que no hicieron una debida precaución con tiempo para el cuidado de la delgada capa de la piel de las manos.

Dentro de la prevención es no olvidar un adecuado hábito de vida la cual constituye una poderosa arma para conservar una bonita piel. Y es que precisamente la piel es órgano mayor del ser humano, esta ocupa dos metros aproximadamente y con un peso de 5 kg. Es así, que con la llegada a los 40 año y posteriormente el envejecimiento la epidermis que es la capa externa de la piel se adelgaza más. La gran cantidad de capas celulares que contienen pigmento el melanocitos disminuirá y los que queden van amentar de tamaño, de tal modo que la piel envejecida aparece más pálida y delgada y traslúcida. Tenemos por ejemplo, las manchas pigmentadas grandes que son las llamadas manchas por la edad, las manchas lentigos o hepáticas que son muy comunes después de los 40 años de edad.

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