Una de las principales características cuando se llega a los cuarenta años es la perdida de firmeza y agua para la piel, el paso de los años se evidencia en cómo las proporciones del rostro sufren cambios notables y desaparece el volumen debido a la falta de elasticidad y firmeza de la piel; por eso, es esencial cuidar desde edad temprana la piel del rostro y del cuerpo entero porque no se podrán ver milagros en edades más avanzadas. Otra de las características es ver cómo los pómulos se van hundiendo y el mentón se comienza a afilar hacia afuera, igual el óvalo facial se va desdibujando y la zona inferior del rostro se va volviendo más ancho. Igualmente el rostro deja su firmeza y va perdiendo sus contornos, lo terso del rostro es cada vez menor.

Es de conocimiento que a partir de los veinte la piel comienza a perder la elasticidad y con el paso del tiempo, a eso de los 40 años la forma en “V” va a invertirse. Se evidencia las primeras arrugas alrededor de la boca y los ojos. Y al pasar los años las arrugas van hacer cada vez más profundas y se van a ir transformando en líneas o como acostumbra a llamarse serán más visible para todos. Pero todo es un proceso natural el envejecimiento, la cuestión es primero cómo prepararse para dichos cambios y segundo cómo cuidar la piel de tal forma que a pesar de los años se vea que ha sido cuidada. La piel comienza con la disminución del colágeno, esta es la que mantiene tersa y firme la piel continuando con el ralentizamiento de la misma en la renovación celular que es la causante de provocar un tono apagado en el rostro.

Una de las claves es reponer la humedad ya que en definitiva es un hecho para el cutis la transformación del mismo con el paso de los años, así que la idea es tratar de conservar o aumentar el colágeno en la piel con cremas que mantengan ingredientes nutritivos y beneficiosos. Lo importante también es que sean cremas reconocidas por el ministerio de salud y no olvidar que no todo lo costoso siempre es lo mejor.

A los cuarenta, la piel no presenta acné o erupciones, es decir, no es propensa a esto pero si hay cambios hormonales o no se acostumbra a desmaquillar en la noche es probable que salgan las famosas espinillas o el molesto acné.

Es esencial una excelente nutrición y elementos como las vitaminas hacer de ellos los mejores aliados, un ejemplo, es la coenzima Q-10 que es la que ayuda a las arrugas más profundas, igualmente está la vitamina A o retinol, que permite atenuar las líneas de expresión y restablece el colágeno, por otro lado está la vitamina B5 que proporciona humedad, elasticidad y frescura y suavidad al cutis. Mientras que las vitaminas E y C van a reafirmar los tejidos de la piel.

Es así que consumiendo estas vitaminas y aportando el colágeno necesario a la piel y trabajando en las zonas difíciles se puede obtener una mejor firmeza, un maravilloso tono y lógicamente su textura, alcanzando a tener una piel a los cuarenta como si se tuviera diez años menos.

Es precisamente la llegada de los 40 donde se debe hacer un mayor hincapié en ciertas zonas específicas para el cuidado diario por ejemplo, los labios, ojos, manos y escote, utilizar cremas que reafirmen y traten la sequedad y flacidez, junto a la limpieza diaria va a proporcionar una piel más tersa y duradera.

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