Los signos no verbales pueden ir acompañados de signos verbales o pueden  emplearse aisladamente, a veces también junto a otros signos del sistema no  verbal. Por ejemplo, si queremos expresar que una comida es muy sabrosa  podemos emplear el signo del paralenguaje “Mmmmm”, el gesto de pasar la  lengua por el labio superior y la expresión : “¡Qué rico!”

Los signos no verbales se utilizan de manera consciente o insconsciente, aun cuando el emisor no se dé cuenta de su empleo, el receptor captará estos actos  comunicativos involuntarios. Son algunos de ellos los cambios de postura cuando  queremos tomar el turno de palabra, distanciarnos cuando alguien no nos  agrada, desviar la mirada cuando algo no nos interesa, así como algunas aspiraciones o sonidos alargados (hh, Ee, Aa, Mm).

La paralingüística, la quinésica, la proxémica y la cronémica cumplen siempre  alguna función dentro de la comunicación, son signos funcionales a diferencia de  la comunicación verbal, que es básicamente expresiva. La comunicación no verbal se utiliza en la interacción social para saludar, presentarse, pedir perdón, felicitar, agradecer; en la estructura y control de la comunicación para pedir turno de palabra, pedir que se repita algo, o que se hable más alto; o en la interacción comunicativa para identificar objetos, ubicar, dar instrucciones, pedir a alguien que haga algo.

La necesidad de aprender los signos no verbales de una lengua viene determinada por la ruptura o interpretaciones erróneas en la comunicación que  pueden llegar a producir. Pensemos en la necesidad para un español de  mantener el contacto con la mirada durante la interacción, además del contacto  corporal al que suele recurrir; para una cultura de no contacto como la oriental  esto puede crear incomodidad y desagrado por considerarlo invasión de  intimidad. Por otro lado, aunque existen muchos signos no verbales universales que comparten diferentes culturas, existe un gran número de signos peculiares de cada una.

La incorporación de los signos no verbales en la enseñanza de la lengua debe hacerse de forma gradual, es decir, por niveles, de la misma forma que se introducen los signos verbales.

En los niveles intermedios se puede ampliar el repertorio con algunas expresiones fijas de uso común como por ejemplo: “ser un caradura” o “tener mucha cara” (ser un sinvergüenza); así como las cualidades y modificadores fónicos (como por ejemplo, el uso de un tono que contradice el significado o sentido de una expresión).

En los niveles superiores se completará con la introducción de expresiones fijas de uso menos común; “estar liados” (cuando dos personas mantienen una relación sexual) o “poner los cuernos” (tener relaciones sexuales con alguien que no es su pareja); así como otros marcadores o modificadores fónicos que puedan resultar más difíciles.

La presentación de los signos no verbales en la clase debe ser lo más clara posible, se recomienda la representación (de los signos kinésicos) o la reproducción (de los signos paralingüísticos) por parte del profesor, ya que las fotografías o dibujos no suelen ser muy claros y las descripciones de cómo se ejecuta el gesto son extensas y, a veces, demasiado complicadas. Resulta de gran provecho trabajar con material audiovisual, películas o series televisivas de corte costumbrista, donde se pueden observar los distintos signos verbales y no verbales que se usan en la interacción (como la mirada, la proximidad, el tono, etc.).

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