Son más que conocidos los beneficios que genera la practica deporte, no solo en el aspecto físico sino también en el aspecto mental;  en este sentido las personas con trastornos mentales presentan una compleja problemática que afecta a varios aspectos, como a su funcionamiento psicosocial, integración social y laboral y a su participación en la comunidad. Ello hace imprescindible, para una adecuada atención integral a sus distintas necesidades, ofrecer programas y servicios de apoyo social que les ayude a recuperar y/o adquirir las capacidades y habilidades necesarias para vivir y relacionarse en la comunidad, que favorezcan su integración social efectiva en su entorno y mejorar su calidad de vida.

La experiencia ha demostrado que a través del deporte las personas que sufren trastornos  mentales  pueden minimizar los síntomas propios de la enfermedad, aumentar la autoestima, perfeccionar habilidades sociales, permitir una oportunidad para salir del aislamiento; en definitiva, lo que se consigue no es otra cosa que una mejora en su calidad de vida.

La práctica deportiva mejora la calidad de vida de toda persona y muy especialmente la de aquellas que sufren una enfermedad mental, nos sirve para descubrir capacidades y motivaciones propias, recuperar aficiones, potenciar relaciones sociales, fomentar la integración social dentro de la comunidad, disminuye el riesgo de marginalidad, crea un espacio de intercambio de experiencias, aumenta la autoestima en fin permite disfrutar con la consecución de logros personales.

El ocio es una importante fuente de bienestar. La mayoría de las personas que padecen un trastorno mental tienen un ocio insatisfactorio y de baja calidad, es lo que se denomina ocio forzado, excesivo tiempo libre que es ocupado con actividades que en sí mismas no producen satisfacción personal. El ocio favorece el desarrollo personal y nadie debe ser privado de él por razones de discapacidad  o  cualquier otra circunstancia de carácter personal o social.

A esto hay que añadir otro aspecto muy importante. Con actividades de este tipo se contribuye a disminuir el estigma que provoca la enfermedad mental en nuestra sociedad. Como se sabe, el estigma es un factor responsable de la ruptura de los lazos sociales, de los fracasos continuados en la inserción, de las cadenas o espirales de reingresos y de las reticencias a cumplir con los tratamientos psicofarmacológicos.

En este contexto, el presente proyecto pretende facilitar un espacio de encuentro que contribuya al fomento del ocio y tiempo libre de personas con trastornos mentales y riesgo de exclusión social, creando una cultura desestigmatizadora que devuelva a estas personas su papel de ciudadano y de hacerles participe de recursos comunitarios normalizados. Se trata de desarrollar una red de apoyo, no estigmatizante, que contribuya a aumentar la autoestima y facilite la integración social creando lazos de compañerismo y solidaridad. De este modo, intentamos satisfacer necesidades básicas de crecimiento físico, emocional y social, evitando las circunstancias de rechazo, marginación-exclusión social que tradicionalmente se han cernido como máximos riesgos de fracaso y sufrimiento añadido en las vidas de estas personas, recuerden todos seremos adultos mayores.

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